jueves, 1 de febrero de 2018

AMADOS TOOOOODOS:
A pregunta específica [inBox], les contestaré:
Hay varias experiencias, de TODO tipo, en nuestro andar. Un día un hno nos pidió oráramos por su parcela, y lo hicimos. En medio de su parcela hay un vado [una parte está más hundida que el resto. En ese pueblo hay una laguna comunitaria. Todos pueden pescar cierto número de peces.
Ese año, hubo tal lluvia que la laguna se derramó, y los peces también, así que en el vado de la parcela de este hno, se quedó una enorme cantidad de peces, y el pueblo le dijo que se quedara con ellos. No tuvo problemas al respecto.

Cuando otro hno se enteró de que habíamos orado por la parcela de aquél, nos pidió oráramos por su parcela, también, la cual, estaba un poco lejos de su casa, la cual, estaba en medio del pueblo. Así que fuimos, el camino era cada vez más estrecho, abundancia de vegetación; me parecía ir caminando como veía a Tarzán caminar en la jungla.

Atravesamos varios arroyitos, no llevábamos el calzado apropiado, traíamos calzado de vestir, así que... Y de repente, al dar vuelta en el caminito, nos topamos con un novillo comiendo hierba. Lo vi enorme, sus cuernos me parecieron agudísimos; aun no terminaban de desarrollarse, nos vio, y ¡¡Gloria al Padre!! Se espantó, y se fue.

Otro día llegamos a la casa de este mismo hno, y uno de sus nietos salió cojeando, le preguntamos porqué, y dijo que tenía un 'clavillo' [una infección con pus que causa dolor], al estar orando por él me perdí. Se me olvidó dónde estaba, yo estaba en La Presencia Del Señor, y de repente un ángel del Señor habló a mi oído: Fueron a misa, y le pregunté al ángel en voz alta: ¿Fueron a misa? Y éso me volvió adonde estaba [físicamente].

El hno contestó, 'Sí, fuimos a misa.' Y le dije que ésa era la causa del clavillo; le dije que ya no volviera a llevarlos. Le expliqué que un ángel del Señor me lo reveló, se arrepintió, y jamás volvieron a misa. No por una enseñanza, o instrucción MÍA, sino Del Mismo Cielo.

Otro hno recibió en su casa a su suegro en MUY mal estado físico. Se le estaban pudriendo los pies. Las moscas se le paraban y comían de su sangre; me resultaba repugnante. Me parecía que El Señor no lo sanaría, pero oramos, lo ungimos, le pedimos al Padre le perdonara sus pecados, etc... Y unos días después que volvimos ¡¡Gloria al Padre, ya lo Había Sanado!! No salía de mi asombro. Aceptó a Cristo en su corazón.

Ese mismo hombre, más tarde, enfermo de algo en el estómago, se le hinchó MUCHO el vientre, y cometí un terrible error: me dije: 'Ésto no puedo sanarlo.' ¿Quién soy yo para decidir éso? ¿¡Cómo pensé que era yo quien hacía La Obra!? Unos días después murió, cuando me Fue Abierto el entendimiento, y me di cuenta del error que cometí, pensando que YO lo sanaría, me arrepentí, pedí perdón al Señor, y queriendo subsanar el error, fui al cementerio, y le gritaba que saliera, para Honra Del Padre. Nunca salió.
[continuará]

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