miércoles, 3 de enero de 2018

AMADOS TOOOOODOS:
En esa época —después de MUCHOS meses de oración, ¡por fin! Me recibió un sacerdote católico, y le presenté El Evangelio, Era una inquietud que me nacía cada vez que leía que los Apóstoles predicaban en el templo de los judíos, ¿y yo por qué no en el de los católicos? Tengo herramientas para hacerlo. Después de recibir al Señor, se dolió por los feligreses y me dijo: ¿Y éstos? Le dije: Si me da permiso, al fin de la misa me regala 5 minutos, y les presento El Evangelio.

Así fue. Ese domingo era navidad. Le hablé a Hugo Álvarez, y le dije bromeando: No sé si gozarme, o entristecerme. ¿Por qué? Preguntó. Porque voy a oír misa 8 veces este domingo. ¿Por qué? [Se rió,Le expliqué, me Bendijo, y me dijo: El próximo domingo das tu testimonio. Así que con lo poco que tenía [$] fotocopié un folleto que yo mismo había desarrollado [tipo chick], y se los daba a la entrada, suplicándoles me lo regresaran porque eran los únicos que tenía. Pero, al salir de misa, de quedaban con ellos. cada misa tenía menos folletos.

Durante las misas, el sacerdote se me quedaba viendo, a ver si me hincaba cuando ellos se hincan, etc..., y como estaba al fondo, a la salida, me ponía estratégicamente atrás de una banca, y cuando ellos se hincaban, yo me ponía en cuclillas; parecía estar hincado. Cuando me daba la palabra, en cada misa, solía decir: Escuchen el mensaje que les trae un franciscano que prefirió la falda al hábito. Así en cada misa. A veces al dirigirlos en la oración, volteaban a ver al sacerdote, y ésta asentaba con su cabeza, y ellos hacían la oración.

Por la tarde las misas fueron en un templo mayor, cuatro veces más grande. Los folletos me fueron más que INSUFICIENTES. Fueron MILES de personas las que oyeron de Jesús. Algunas platicaron conmigo al final. Fue MUY grato verlos venir a los pies de Cristo. Ya estaba haciendo planes para formar más células, empecé a visitar dos de sus células, me recibían con agrado. No recuerdo cómo, pero en una célula mencioné lo de La Liberación, y cuando llegaron los hijos de la anfitriona, inmediatamente les dijo que me permitieran orar por ellos para echarles fuera el espíritu de alcoholismo. Se escondieron y no volvieron a salir.

En la otra célula, en un lugar del templo grande, me recibió un muchacho [¿empleado?], que preparaba el lugar porque ahí se reunían MUCHAS personas, TODOS con Biblia. Les pregunté si habían estado en misa cuando participé, dijeron que no, así que con Biblia en mano, pasaje a pasaje las llevé a Los Pies De Cristo. La segunda vez, ahí mismo, este muchacho, me hizo la plática mientras arreglaba el sonido, y éso, y me dice algo así [no recuerdo las palabras exactas]: ¡Ay, esos Cristianos! ¿Qué hay con ellos? Pregunté. Son tremendo, se meten hasta donde no. Pero lo dijo con coraje. Sentí un poco de temor, pero no pasó de ahí. .

En esa ocasión, me acompañó el hno. que tenía Palabra de Iglesia con 5,000, me dijo: Tengo un fuerte Don De Sanidad, permíteme acompañarte, tú Evangelizas, y yo sano [o algo así]; de momento no supe qué hacer, oré, oré, y oré, y le dije que sí. Así que ese día después de El Evangelio, lo presenté, y oró por las personas. El muchacho interrumpió y dijo que ya era suficiente, y que el sacerdote decía que no volviera porque predicaba como los Cristianos.

Me pareció que El Espíritu Santo me Decía que el sacerdote tuvo miedo de no recibir más dinero porque ya no habría misas para difuntos; YA eran Salvos. Y yo pensé: ¡Si supiera que más adelante venía la enseñanza sobre ofrendar! Quizá hasta me ''contrata'' para dirigir TODAS sus células. El muchacho me despidió enojado, le Bendecí, le dije que esperaba verlo en El Cielo, y me contestó, si Dios Quiere. Unas semanas después quedé ''helado'' al ver en t. v., la noticia de que este sacerdote había sido demandado por una mujer con la que tenía 3 hijos, porque la había golpeado... [continuará]

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